SOCIEDAD INTERAMERICANA DE ASTRONOMÍA EN LA CULTURA (SIAC)

Publicaciones - Ismael Arturo Montero García

Nació en la Ciudad de México, lo cual no tiene nada de notable, original o importante. Estudió arqueología, siempre perseguido e impresionado por famas gloriosas de teóricos de la antropología a los que nunca entendió y sigue sin comprender del todo, aunque se ha pasado los años estudiando desde una maestría en historia hasta un doctorado en antropología y de pilón gracias a la filantropía del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) un posdoctorado en la Universidad Iberoamericana. Fue un estudiante problema y lo es ahora como profesor, porque prefiere el campo a las aulas, de ahí su apego a las montañas y las cavernas que nunca ha dejado de admirar. Comenzó a vivir la arqueología a los 25 años de edad, los anteriores no cuentan para el puntaje institucional. Tiene amigos y amigas excepcionales -tanto que lo soportan y le invitan a publicar y exponer sus ideas- ha tenido múltiples ocupaciones que lo han llevado a trabajar ocasionalmente para el inah; como maestro impartió cátedra en universidades de todo tipo de tendencias y presupuestos. Cuando la ocasión así lo ha requerido ha escalado montañas, explorado cavernas y se ha sumergido en aguas gélidas, buscando evidencias de un pasado remoto sin encontrar nada más que una maraña administrativa en los informes que está obligado a entregar. Le gusta ver el cielo por las noches y se explaya durante el amanecer o el ocaso, lo que le llevo a reunirse con unos erráticos incomprendidos que se dicen arqueoastrónomos. Ha sido autor de siete libros, coordinador de otros cinco y ha firmado más de 50 artículos tanto en el país como en el extranjero, empero tantas páginas nunca le han generado alguna mejora económica porque difícilmente se vende algún ejemplar. La vida le ha sonreído con premios y distinciones, tal vez el más anecdótico sea el Premio Nacional Forestal porque se lo entregó el presidente Vicente Fox, lo cual aún lo agobia y perturba. Errabundo en su naturaleza conoció las luces y las sombras de la humanidad desde muy joven, cuando a los 16 años causó alta en la Cruz Roja, sirviendo por 28 años en múltiples desastres y rescates que hicieron de él, un comandante galardonado al que nunca pudieron disciplinar. Hace siete años con un grupo de amigos exploró los Andes para descubrir colectivamente el lugar a más altitud en el mundo por donde cruza la línea del ecuador terrestre, hecho que le brindó una fama tan efímera que más le hubiera valido dedicarse al fútbol o la farándula. Actualmente es director de un centro de investigación y dictaminador para el Conacyt, la unam y la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, lo cual aún no asimila si es estímulo o sobre carga de trabajo. Le gusta la aventura y los viajes, también la música y el cine, es apegado a su familia y a todo aquello que se debe querer en la vida. Vive en el estado de zozobra que es característico de la soltería. Se quiere retirar a los 55, pero aún no tiene fondo para el retiro y eso que ya los va a cumplir.
correo@montero.org.mx